10 julio, 2009

Rutina...

Hace poco soñé que buscaba desesperadamente quedarme embarazada. Recuerdo los instantes de desesperación y los largos minutos de espera ante un test de embarazo. Recuerdo las lágrimas corriendo por mi mejilla y mi cara reflejada en la hoja de un cuchillo con el que pretendía huir de mi agonía. Ya dándome por vencida me senté en la cama y de forma rutinaria saqué mi botella de agua y me dispuse a tomarme una pastilla. Cuál fue mi sorpresa cuando descubrí que eran anticonceptivas.

Hay veces que algunos actos, aunque los veamos normales, aunque sean realizados por tradición, no son necesariamente buenos. En cambio no vemos el problema porque la solución es evitar algo que ya consideramos habitual. A veces encontramos carente de sentido analizar el día a día y resulta que en los pequeños detalles encontramos la solución.

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