-Me meteré en un lío si te beso.
Parece ser que a ninguno de los dos nos importaban los líos en los que pudiese desembocar aquello.
-No te he pedido ningún beso.
Supongo que eso sonó poco convincente entre suspiro y suspiro. Entre beso y beso.
Comprendimos que aquello era incontrolable y que nada podría sacarnos de aquella habitación. Nos dio lo mismo quién estuviese al otro lado de la pared. No nos paramos a pensar si estaba bien o estaba mal. Fui incapaz de decirle que había ido a verle para decirle que no le quería.
En ese momento solo era capaz de desear. Ese instante era solo de los dos. Lo que pasase después, pasaría después.
Incontrolable.
Septiembre
Hace 16 años

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