Un día, cierto chaval obtuvo como regalo de cumpleaños un patito. Los patitos, por lógica natural, nadan (todos los patitos se fueron a nadar...). Dicho pato fue depositado en un cubo lleno de agua. El chaval vio divertido durante un tiempo cómo el patito nadaba y chapoteaba feliz y bonito.
La madre del chaval le llamó a comer, prolongándose esta actividad por visitas de familiares. Más tarde, el chico tuvo que guardar las vacas y dar de comer a los cerdos. Luego, su primo insistió en hacer una pelea de espadas (hechas mediante cañas). Por último, tomaron pan con chocolate en el río.
¿Qué olvidamos en esta historia? Al pobre patito, que tras seis horas (quizás más), seguía flotando... Solo flotaba, porque ya no había vida en aquel pato para que pudiese chapotear feliz y bonito.
Este es un relato real.
Y hoy estuvo a punto de repetirse con una tortuga.
Septiembre
Hace 16 años

No hay comentarios:
Publicar un comentario