Él se levantó un poco más tarde que de costumbre, por lo que no le dio tiempo a tomar nada, pero eso no supuso un problema, él nunca tuvo la comida como una prioridad. La elección de ropa no le llevó mucho tiempo: vaqueros y camiseta negra; algo sencillo, algo cómodo. Bajó corriendo a la calle y cogió el bus por los pelos. Llegó a la facultad sin aliento, pues su sentido de la responsabilidad le atormentaría si llegase tarde.
Él no lo vio, pero cinco minutos más tarde pasó el autobús en el que iba ella.
Septiembre
Hace 16 años

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