El olor se hizo más intenso. Yo sabía que él andaba cerca, casi podía escuchar su voz y ver su mirada buscándome. No sabía si rehuir o aceptar nuestro encuentro. Hacía años que no nos veíamos. ¿Qué pensaría de mi piel marmórea y fría? ¿Qué diría sobre mis rasgos infantiles? ¿Le gustaría? No quería saberlo. Quería verle simplemente. Saber cómo se encontraba y tener por fin un cara a cara. Recogí mi cabello rubio de forma casual, mordí mis labios con los nervios. Me miré en el reflejo de un escaparate. Cuando la chica de los ojos verdes me dio su aprobación, salí a su encuentro.
Yo solo esperaba que él actuase como mi príncipe. Solo temía que él fuese otra rana.
Septiembre
Hace 16 años

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